Tips para afrontar una pérdida de peso

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Tips para afrontar una pérdida de peso

Los procesos de cambio siempre son difíciles y costosos. Por eso, a la hora de bajar de peso, no solo se trata de que la báscula sonría, sino de que tú y tu organismo tampoco dejéis de hacerlo, encontrando el equilibrio entre beneficio y placer.

Por Natalia Nasarre Nutricionista Thiocamp

Cuando uno se propone el reto de perder peso en un determinado lapso de tiempo, la parte fácil siempre es la de aprenderse la teoría. La parte complicada llega cuando tenemos que trasladar estos conocimientos a nuestra vida real. Aunque nuestro plan de 4 semanas del Thiocamp te lo pone fácil, a veces puede parecer que los obstáculos no se acaban nunca a la hora de llevar una vida un poco más saludable: poco tiempo para cocinar, la vida social, la mala organización cuando vas a la compra o la falta de ideas y motivación, entre otros.

Por ello, queremos darte 7 ideas para que tengas en cuenta a la hora comenzar con tu misión de perder peso:

  1. Asesórate correctamente. Si no comienzas por este punto, será como empezar una casa por el tejado. Busca un buen profesional dietista o nutricionista que pueda apoyarte a la hora de encontrar la alimentación que te permita bajar de peso a largo plazo y mantenerla en el tiempo.

  2. Olvídate del concepto de “dieta”. Este término tiene una connotación negativa y temporal, esto significa que es agobiante y difícil de que perdure. Si te sientes así a la hora de bajar de peso, te recomendamos que cambies de estrategia ya que el hecho de llevar una dieta sana y equilibrada no debería suponerte un agobio constante o algo que no puedas mantener a lo largo de tu vida.

  3. Equilibra la balanza placer-bienestar: la alimentación debe aportar ambas cosas, placer y bienestar. Te invitamos a que hagas la siguiente lista:

    En placer, escribe aquellos alimentos que te proporcionen auténtico placer. Como seguramente podrás comprobar, la mayoría de ellos son altos en azúcar, grasas y/o sal, pero no te preocupes, es algo completamente normal: son alimentos que a nuestro cerebro primitivo le encantan con el fin de sobrevivir. Aun así, nuestro lado más racional sabe que llevar este tipo de dieta sin control no nos causa ningún beneficio, sino todo lo contrario.

    En dieta escribe todos aquellos alimentos que con solo nombrarlos te conecten con la sensación de estar a régimen, es decir, con sensaciones de aburrimiento o restricción. Cuando haces dieta, te prohíbes disfrutar, tener placer, y eso no contribuye en absoluto al bienestar.

    Finalmente, en bienestar apunta aquellos alimentos y platos que te permiten disfrutar de forma saludable.

    Efectivamente, puedes comer alimentos de los 3 grupos, aunque debes intentar moverte, en su mayoría, dentro de la columna de bienestar para no ir de extremo a extremo a la hora de lograr tu objetivo. Puede ser un proceso más lento pero es más eficaz a largo plazo.

  4. Planifícate. Cuando planificas algo, tomas una visión más global del plan y eso te permite prever situaciones críticas. ¿Cómo vas a organizarte con la compra si no sabes qué vas a comer en los próximos días? Dedícate unos minutos y siéntate a planificar un menú saludable con esos alimentos que te generan bienestar. Haz tu lista de la compra teniendo en cuenta este menú.

  5. Compra comida real. Para evitar que te la cuelen con el etiquetado, te recomendamos que bases tu alimentación en alimentos frescos: frutas, verduras, pescado, carne, huevos, lácteos naturales, etc. Para todo lo demás, etiquetado sencillo, es decir, nada de extensas listas de ingredientes: cereales integrales (arroz, pasta, cuscús, quínoa, etc.), patatas, pan integral 100% y legumbres.

  6. Conecta de manera tolerable con el hambre. Organízate para comer cuando tu cuerpo te lo pida, es decir, cuando tengas la sensación física de falta de alimento en el estómago. Si te preguntamos: ¿ahora mismo, del 0 al 10, cuánta hambre tienes?, seguramente lo primero que has hecho ha sido llevar toda tu atención al estómago, ¿no es así? Pues debes realizar este mismo ejercicio antes de las comidas para que comas en función de esa sensación y no de “lo que me toca según la dieta”.

  7. Restricciones, las justas. Como ya sabrás, la base del proceso de perder peso es conseguir gastar más de lo que comes. Qué fácil suena y qué diferente es en realidad, ¿verdad? Lo cierto es que si restringes mucho lo que comes, tu organismo se adapta y llega a un punto de estancamiento o de rebote, incluso. Ahora bien, si generas una leve restricción a la vez que aumentas tu gasto de calorías llevando cabo más actividad física, el tema cambia. En este caso, tu cuerpo no genera ningún tipo de adaptación al hambre porque no la percibe como tal y, por lo tanto, permite una mejor pérdida de energía ya que no tiene sensación de peligro, no tiene miedo a morir.

Como puedes comprobar, bajar de peso y mantenerse en él no solo es una cuestión de contar calorías y nutrientes, por mucho que se empeñen en decirnos lo contrario. También tendrás que trabajar en muchos otros aspectos que, además de ayudarte a controlar tu peso, te permitirán hacerlo disfrutando y aprendiendo de todo el proceso para lograr que no sea un hecho puntual y efímero, sino que perdure a lo largo del tiempo.

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