¿Te apuntas a la filosofía “Slow”?   

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¿Te apuntas a la filosofía “Slow”?  

¡Toma el control de tu tiempo y sigue la corriente Slow! Este movimiento cultural propone desacelerar el ritmo en el que vivimos para contrarrestar los efectos nocivos del agitado mundo que habitamos.

Por Vicki Muns Coach Thiocamp

El ascensor más rápido del mundo, aprender rápidamente —curso rápido de cocina, de inglés, de decoración, ¡hasta he encontrado un curso rápido de violín!—, hamburguesas servidas en menos de un minuto, dormir rápidamente, adelgazar y quedarse embarazada de forma rápida… ¡buf!

Tenemos la idea de que hacer las cosas rápidamente va a nuestro favor, pensamos que concentrar todos los deberes en un solo momento hará que tengamos más tiempo libre para disfrutar de nuestro tiempo de ocio, ya sea en solitario o en compañía; pero en realidad el resultado es más tiempo sí, pero con mayor estrés. Nos esforzamos para compactar las tareas y llenamos los espacios vacíos resultantes con actividades; pasamos de un tema a otro sin parar, funcionamos acelerados con fechas de entrega y horas límite, queremos hacer las cosas tan rápidamente que dejamos de saborear las relaciones, la comida, la vida… dejamos de embobarnos con las mil y una formas de las nubes.

Del “fast” al “slow”

El movimiento “slow” surgió en 1986 a raíz que un periodista italiano, Carlo Petrini, se pronunciara en contra de la apertura de un restaurante de comida rápida en una famosa plaza de Roma. Él argumentaba que los italianos debían de huir de platos comunes y rápidos, que como embajadores de su cultura gastronómica debían ser los primeros en protestar por la comida rápida —el “fast food”— para dar prioridad a la agradable experiencia tanto social como sensorial de comer y mantener ciertos hábitos de alimentación saludable —el “slow food”— que además promovía y potenciaba productos autóctonos y de temporada.

A partir de ahí el concepto “slow” se fue ampliando, cogiendo terreno en diferentes áreas y conceptos vitales, los hogares slow, la moda slow, los viajes slow, las slow cities, los productos slow, etc.

En la vida hay algo más importante que incrementar su velocidad”,  Mahatma Gandhi. 

El movimiento slow está siendo una gran revolución, defiende un estilo de vida que potencie la relajación, la calma, la conexión y, fundamentalmente, la necesidad de ser el propietario de su propia existencia para disponer de tiempo para uno mismo.

Conviértete en el dueño de tu propio ciclo vital, encuentra tu ritmo y tu equilibrio adecuado, distingue los momentos en los que es necesario correr y tomar decisiones rápidas de los momentos en los que detenerte, respirar y pensar. El objetivo es hacer menos pero mejor, consiste en evitar hacer mil tareas a la vez, en centrarte en hacer las cosas realmente importantes, en disminuir el estrés, el cansancio y el resto de efectos nocivos del agitado mundo en el que vivimos.

Llevar una vida lenta te invita a pensar de forma más creativa y a mejorar tu productividad, te permite recargar las pilas tanto mental como físicamente, hacerte preguntas importantes y reflexionar.

Desconecta y utiliza la tecnología de forma equilibrada. Lleva un estilo de vida sin prisas, pásate a las manualidades, dibuja, pinta, esculpe, haz ganchillo y punto, cuida tus plantas, cultiva un huerto, escucha música, escucha atentamente a las personas que quieren comunicarse contigo, habla y detente en una apacible conversación, saborea la comida tranquilamente…

Aprende a decir que no, no te comprometas en algo si crees que va a ser realmente complicado para ti, piensa en tu calidad de vida, en tu tiempo libre y lo que realmente quieres hacer con el tiempo que te queda.

Sin prisas, un saludo “slow”

Consejos

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