Todas las claves para comer sano en la oficina

Alimentación

Todas las claves para comer sano en la oficina

¿Cuidas tu alimentación en el espacio de trabajo? Te proporcionamos todas las claves para comer de forma saludable en la oficina y no dejarte llevar por la comida rápida ni la hipercalórica.

Si estás empeñado en seguir un estilo de vida saludable y mantienes en tu rutina diaria un entrenamiento efectivo y una dieta sana, no puedes olvidarte de las comidas que llevas a cabo mientras estás en el trabajo. Si no eres de los afortunados que tienen una cantina en la oficina que sigue la pirámide nutricional a la hora de diseñar los menús, te aconsejamos que leas atentamente nuestro artículo y tendrás las claves necesarias para comer sano en la oficina.

Antes de nada, te recordamos que ¡el trabajo comienza en casa!

Te recomendamos que le dediques tiempo a planificar la compra semanal y programar las comidas que vas a tomar a lo largo de la semana; otra opción es que te reserves un día para cocinar el menú semanal con antelación y congelarlo, ¡tu eliges!

Se pueden elegir dos platos, un primero donde predominen los hidratos de carbono (como pasta, arroz, legumbres) y un segundo alimento rico en proteínas como la carne, el pescado o los huevos, que puede estar acompañado de una guarnición de verduras y hortalizas. En cambio, si se opta por un plato combinado, una porción de este debe contener verduras y hortalizas (ya sean crudas o cocinadas), otra cereales, pastas o legumbres, y una tercera parte del plato debe estar compuesta por proteínas (huevo, carne o pescado). Además, si eres de los que nunca perdona un postre, puedes llevar una fruta o un lácteo bajo en grasa.

Una ensalada griega con tomates cherry, taquitos de queso y aceitunas, acompañada con pechuga de pollo salteada y un par de mandarinas, sería un ejemplo perfecto de un único plato, con ingredientes que puedes encontrar fácilmente en cualquier establecimiento de alimentación, que requiere poco tiempo de preparación y que es rico, saludable, equilibrado y con pocas calorías.

Conviene evitar las comidas copiosas y las combinaciones de difícil digestión para poder seguir trabajando a pleno rendimiento. De lo contrario, aparecen con más intensidad la somnolencia y la falta de concentración.

Otro de los deberes que puedes hacer en casa es preparar sanos tentempiés para llevarte al trabajo: combinaciones de frutos secos pelados (nueces, almendras, avellanas, etc.), fruta fresca troceada o deshidratada (ciruelas pasas, higos, dátiles, orejones, etc.), un trocito de bizcocho integral… ¡con estos aliados podrás picar entre horas de forma saludable!

Otro aspecto que normalmente pasamos por alto, es el tiempo que dedicamos a hacernos la comida para el día siguiente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se deben dedicar alrededor de 40 minutos en la comida principal del mediodía, y es importante comer con calma y masticando bien cantidades pequeñas.

 

3 Tendencias a tener en cuenta en la oficina

  1. Un hábito que debemos erradicar totalmente de nuestra rutina laboral es almorzar delante del ordenador. Debemos levantarnos del escritorio y, si es posible, buscar un sitio al aire libre para disfrutar de la comida. De este modo podremos salir de la oficina, refrescar nuestra mente con un paseo y volver a la oficina más productivo.

  2. No podemos olvidar la hidratación que es fundamental en la dieta. Es frecuente que el estrés o la alta concentración a nuestras tareas nos distraigan de la necesidad de ir bebiendo y pasemos horas sin hidratarnos. Este hábito es especialmente importante cuando pasamos horas metidos en un espacio cerrado con ventilación artifical. ¿Lo mejor? Agua de manantial de mineralización débil en recipiente de vidrio a temperatura ambiente y pequeños sorbitos.

  3. Tenemos que aprender a decir que no a esos compañeros que nos incitan a dejar el tupper para el día siguiente y acompañarlos al restaurante de comida rápida que queda cerca, a los que nos invitan a un dulce que han traído de su pueblo natal o al que insiste en que lo acompañes a desayunar otra vez. ¡Debemos ser perseverantes y declinar propuestas que se salten la comida saludable!

Con el hábito de preparar un menú en casa y llevárnoslo al trabajo podemos evitar los “tres blancos”: las harinas refinadas, las grasas trans y el azúcar, componentes relacionados con numerosas enfermedades y trastornos como la obesidad, la celulitis, el envejecimiento celular, desequilibrios hormonales, e incluso el cáncer.

Referencias

Consejos

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